TODOS CONTRA OCCIDENTE
“Occidente” no es una maravilla de democracia e igualdad. No. Menos desde que hace 40 años impera el neoliberalismo. No somos, ahora, los occidentales un faro de luz que alumbre el mundo. Sí que todavía somos una linterna en el negro cuásar de los que quieren acabar con nosotros. Esa es la sensación.
Durante todo el siglo XXI asistimos impávidos, estupefactos, a cómo con una alegría hipercapitalista, que ahora se ve que loca, hemos trasladado a China toda nuestra riqueza y empobrecido a nuestra clase media y obrera. Hemos puesto alfombrado de lujo a impresentables autócratas, tiranos, sátrapas, teócratas y delincuentes la mayoría. A uno le viene a la memoria a Angela Merkel recibiendo a Putin en Alemania con alfombras rojas, ahora ella grita como en el chiste ¡al ladrón, al ladrón! Patético si no fuera indignante
Ciegos estuvimos de codicia y abrazada ignorancia ¿y ahora? Nadie se preocupó. Tuvimos más de tres décadas para buscar soluciones alternativas sobre todo en Europa, donde más lo necesitamos. Seguimos comiendo de la mano de los hidrocarburos rusos, de los fanatizados estados islámicos y de todo el “salvaje oriente”. Compramos desde electrodomésticos y hasta tornillos chinos deficientes cuando no tóxicos. Tan contentos, mientras tengamos nuestro móvil último modelo y nuestra comida basura somos felices, incluso con nuestro salario social y nuestro bonobús.
Hoy parece que ya están cayendo las máscaras. Prácticamente todo el continente asiático en el que contamos a Rusia, mandarines, mongoles, yanmas de las estepas, beduinos enriquecidos y atrasados culturales, sí, nos amenazan ¡y de qué manera! Igual estamos a tiempo y todo, si no nos cae el gran zambombazo, de parar esto.
Es curioso que tanto la extrema derecha como los rojos de salón defiendan que Putin no hace otra cosa que lo que hizo occidente en Irak y otros lugares, pero que quieren que les digamos preferimos a los estultos occidentales que a los salvajes que nos quieren exterminar. Igual barremos para casa.
GxA

