HIBRISTOFILIA
Llamada así la atracción sexual por gente peligrosa. En este caso más presente en mujeres que en hombres.
Llevamos ya décadas que las cifras de violencia de género no hacen más que estremecernos, salimos a la calle a protestar, intentamos poner coto a esta peste que avergüenza a nuestra sociedad occidental , porque ya de otras “culturas” y religiones ni podemos hablar. Nada está parando la violencia de género, uno tiende a pensar que por la asociación de este fenómeno con el capitalismo salvaje neoliberal y testosterónico que vivimos. Con la sociedad patriarcal imperante como nunca y camufladita en apariencias sociales occidentales buenistas.
Nada va parar esto, a no ser que haya un cambio de sistema económico, social, cultural y hasta biológico que no se vislumbra. Disculpen los “correctos”. Hay algo que no va a cambiar, por ejemplo que hay gente violenta y muy violenta, sociópatas incluidos. También que las mujeres son físicamente menos fuertes que los hombres y sufren ancestralmente abusos de todo tipo. Lo mismo que existen desde tiempos prehistóricos mujeres que buscan la protección del más fuerte (también los hombrecitos ¿eh?). La hibristofilia no está demasiado estudiada, quizá porque algunos –hooligans de lo correcto- pueden pensar que no deja bien paradas a algunas mujeres. Pero ahí está si nos quitamos la venda. Hay mujeres entre la pubertad, la adolescencia (más ahí quizás) y todo su periodo biológicamente fértil que buscan en los hombres un macho protector, fuerte físicamente que se imponga a los demás que ofrezca seguridad aunque a veces se le escape la mano. Tenemos ejemplos de manual, desde el archiconocido caso del seductor Charles Manson que cautivó -ya en la cárcel- a una chica de 26 años con la que se casó, a los cientos de admiradoras del psicópata Carcaño al que escriben cartas de amor en la prisión donde cumple condena por matar de una paliza y un cenicerazo a Marta del Castillo y después tirarla a la basura. Igual otros muchos ejemplos de monstruos que seducen a ¿incautas? que confunden violencia con poder y seguridad.
GxA

