Igualar por abajo

José María Maravall , ministro de Educación en el gobierno de Felipe González entre 1982 y 1988, tuvo el dudoso privilegio de iniciar la reforma del sistema educativo, LOGSE (la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo ). La LOGSE enterró la EGB y el COU, dando paso a las etapas de Infantil, Primaria, Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato, que actualmente siguen en vigor. Por aquel entonces, Alfredo Pérez Rubalcaba, fallecido en mayo de 2019, asumía ya en el PSOE importantes cargos relacionados con la Educación. La LOGSE se aprobó en 1990 siendo ministro de Educación Javier Solana entre 1988 y 1992, ya que Maravall tuvo que dimitir presionado por grandes manifestaciones de docentes en contra de su ley, que no llegaron a impedir su puesta en marcha.

 

Javier Solana nombró a Rubalcaba secretario de Estado de Educación y al ser nombrado el primero ministro de Asuntos Exteriores, Alfredo Pérez Rubalcaba logró ser ministro de Educación. Todo esto para apuntar la idea de que Rubalcaba fue quien más influyó para sacar adelante la ley de Educación que más deshonra traería a nuestro sistema educativo, ya que a partir de entonces nuestros alumnos obtuvieron unos muy malos resultados en informes internacionales.

 

En el informe PISA de 2009, en el que participaron 65 países, España ocupó en conocimientos científicos el lugar 36, en matemáticas el 34 y en comprensión lectora el 33. Sin embargo por su PIB, a España le correspondía el puesto número 12 en el sistema económico mundial.

 

En el informe PISA de 2015, en el que participaron 72 países, España ocupó en conocimientos científicos el lugar 31, en matemáticas el 33 y en comprensión lectora el 25. Los resultados PISA de España se sitúan por debajo de la media de la OCDE, el organismo internacional que realiza las pruebas. La última prueba PISA, que se realiza cada tres años,  se hizo en 2018 y se publicó en 2019 y evidenció que España se ha estancado en ciencias y matemáticas. No se publicaron los resultados en las pruebas de lectura, ya que la OCDE observó con estupor un “comportamiento inverosímil” por parte de España en dichas pruebas, muy por debajo del resto de países.

 

Desde entonces se han sucedido diversos ministros en la cartera de Educación en España, resaltando la figura de Isabel Celaá, quien culminó en 2020 esta carrera por llegar antes a la meta del descalabro total, con su LOMLOE, popularmente llamada ley Celaá, que derogó la LOMCE.

 

Dicha ley Celaá ha traído los siguientes cambios en el sistema educativo español: Eliminación del castellano como lengua vehicular. Los centros concertados no podrán recibir ayudas de las familias en forma de cuotas. La Religión no contará para acceder a las becas. No podrá existir en las aulas segregación por sexos, sino igualdad de género. Se podrá pasar de curso con una y hasta dos asignaturas suspendidas, cuando el equipo docente considere que dicha promoción no obstaculiza la consecución de los objetivos de dichas materias. Contratación de docentes sin máster específico. Conocimiento de la historia de la democracia. Educación afectivo-sexual. El bachillerato se podrá hacer en tres años y podrá darse el título del mismo a un alumno o alumna que haya suspendido una materia…… y así hasta un buen número de cambios que han colocado a la educación en el centro de la mayoría de los debates en el último año y medio.

 

Resumiendo, el panorama actual del sistema educativo español se encuentra en la UCI educativa, a tenor de los resultados de los últimos informes PISA que nos comparan con el resto de países de la OCDE. Los alumnos han comprendido que no merece la pena sobresalir, es decir, esforzarse y estudiar responsablemente, si con un mínimo esfuerzo puedes pasar de curso o promocionar. Esto desincentiva el esfuerzo y la superación y como hacen siempre las políticas de socialistas y comunistas en todos los ámbitos de la sociedad, iguala por abajo a todos, es decir, los iguala en mediocridad.

 

Me ha venido a la mente una situación que viví en julio de 2018 en La Habana, cuando tuve la suerte de conocer Cuba y los mecanismos de funcionamiento de esa mítica sociedad. Estuve alojado en dos casas de cubanos oficialmente habilitadas y con permiso estatal. En ellas tuve la oportunidad durante todo un mes de intercambiar opiniones con los amigos de los dueños de las casas que se presentaban de improviso en las mismas.

 

Como en todo en la vida, al principio la gente se mostraba muy cautelosa a la hora de opinar, y más en una sociedad comunista como la cubana, donde te sabes espiado por tus vecinos. Pero a medida que iban cayendo las barreras de la desconfianza, los cubanos fueron respondiéndome a una pregunta que yo tenía desde hacía mucho tiempo respecto al modo de supervivencia cubano. En 2018 los sueldos que pagaba el gobierno a un trabajador o trabajadora cubano rondaban los 25-30 dólares mensuales, excepto en algunas profesiones como médicos especialistas, que eran algo superiores. Todos coincidían en decir que para llegar a fin de mes una familia necesitaba como mínimo una cantidad de 80 dólares o superior. Entonces mi pregunta era, ¿cómo consiguen las familias llegar a fin de mes?

 

Al principio, cuando la desconfianza era grande, me respondían con evasivas y se miraban unos a otros sonriendo. Yo veía que me ocultaban la realidad y a medida que la confianza mutua se fue instalando, pasaban de responderme que el cubano era muy creativo y se dedicaba a sus trapicheos para llegar a fin de mes, hasta que un día me confesaron la verdad. Mire usted, me dijeron, el cubano llega a fin de mes robando en s u trabajo y el gobierno lo sabe, pero hace como que no lo ve. Y le voy a poner varios ejemplos. Si usted tiene la suerte de trabajar en una fábrica de tabacos, estatal, por supuesto, como casi todo en Cuba, ya que el negocio privado comenzó a permitirse hace unos años pero ahora el gobierno lo está cerrando, los famosos cuentapropistas, usted se lleva a casa todos los días una pequeña cantidad de tabaco a escondidas y con esas cantidades fabrica en su casa con auténtico mimo, un estupendo habano que vende a un turista gringo en la calle por 10-12 dólares. Con la venta de unos cuantos puros como ése usted ya llega a final de mes sin problema.

 

Si usted es mujer y trabaja en una tienda de diversos artículos, pongamos utensilios de cocina,  cambia durante unos minutos o una hora el precio de los artículos y los vende a un precio superior. A continuación vuelve a poner el precio original rebajado y se queda con la ganancia que ha obtenido. Si usted vende huevos en una huevería, se lleva a su casa varios huevos al día escondidos en sus pertenecías y los revende en la calle cuando reúne una o varias docenas. De esta forma el cubano consigue llegar a fin de mes, robando, me dijeron. Yo me quedé sorprendido pero cuadraba perfectamente con lo que observaba. En este último año la realidad es mucho más dura, porque casi no se encuentra ya comida y los cortes de electricidad son diarios de hasta 10 horas.

 

Por eso, cuando entras a una tienda cubana, además de desidia y suciedad por todas partes, percibes una falta de interés generalizada por parte de todos los empleados, ya que vendan 10 artículos al día o 200, el estado les va a pagar el mismo salario de miseria mensual, por lo que no compensa esforzarse en ser amable con el cliente. Es decir, en un sistema socialista-comunista no merece la pena esforzarse porque no hay un incentivo que compense el esfuerzo.

En el sistema educativo que socialistas y comunistas han implantado en España ocurre lo mismo. ¿Para qué voy a esforzarme empleando horas y horas de estudio para obtener un sobresaliente, si con no hacer casi nada, mi compañero o compañera obtiene el aprobado? Es decir, igualar por abajo a todos, igualar en la mediocridad y matar la excelencia. A esto nos han llevado las ideas socialistas y comunistas, a la implantación de la vulgaridad y la falta de esfuerzo en el terreno de la educación. Los resultados los veremos en breve.

 

GxA

 

 

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