El ecologismo que nos gobierna

Desde hace varios decenios los grupos ecologistas llamados genéricamente “verdes”, han ido inmiscuyéndose en la política económica europea y muy especialmente en la española, de manera que han hecho de las emisiones de Co2 a la atmósfera el caballo de batalla de su lucha particular. De ese modo, casi todos los políticos han aceptado sus tesis poniendo fechas realmente ridículas, por próximas, al cambio energético radical, en forma de supresión inmediata de combustibles fósiles, léase petróleo o carbón, no renovación de las plantas nucleares actuales, y potenciación de las energías verdes, como la eólica y la solar.

 

Nos han pintado durante décadas un panorama energético de cuento de hadas, de forma que la llegada del coche eléctrico es ya inmediata y que los automóviles de combustibles fósiles tienen ya fecha de caducidad. Este planteamiento ha ido calando año tras año lentamente en la población europea, de forma que quien se opone a él es tachado de enemigo de la naturaleza, por lo que mejor es plegarse a todas las exigencias y cultura de los “verdes”, que es lo que “mola”. Una sociedad moderna, verde, sostenible.

 

¿Qué ha ocurrido en los últimos meses para que este planteamiento haya dado un vuelco radical, dejando al descubierto todas sus vergüenzas? Hay un hecho que ha desbaratado dicho esquema: La invasión rusa de Ucrania, que ha puesto en evidencia que Europa entera, y su locomotora, Alemania en particular, ha cometido un grave error al firmar acuerdos comerciales de compra de gas y petróleo con Rusia, que ahora se evidencian como altamente peligrosos, ya que el futuro invierno energético depende de la “generosidad” de Putin.

 

Tanto Schröeder como la “astuta” Merkel, cayeron en la trampa tendida por Putin e hicieron depender sus ingentes compras de gas de Rusia de la buena vecindad entre ambos países. Sin percatarse de que la buena vecindad se pierde a veces de manera fulgurante, sobre todo cuando el vecino presenta los rasgos megalómanos propios de Putin. Ahora Alemania y gran parte de Europa, se hallan confrontadas a solucionar el grave problema energético de Europa para que llegue el gas suficiente y no pasar un invierno gélido. Las políticas verdes han determinado el cierre de la mayor parte de las centrales nucleares, con lo que no queda otro remedio que recurrir al sol y al viento para la obtención de esa energía, o bien a otros países que sustituyan a Rusia.

 

Francia ha demostrado ser muy inteligente en este campo, haciendo caso omiso de dichas políticas verdes, y conservando sus 56 reactores nucleares. Polonia apostó hace algún tiempo por la construcción de seis nuevas centrales nucleares, lo que desató la ira de los mandatarios de Bruselas, quienes ahora callan avergonzados ante el actual panorama, y Hungría ha retomado extraer de la energía geotérmica el calor necesario para combatir los rigores del invierno.  De esta forma extraerán de las calientes aguas subterráneas a 2.000 metros de profundidad, el calor necesario para independizarse del gas ruso.

 

España presenta el panorama más pintoresco de Europa, gracias a la habilidad de nuestro sagaz presidente del gobierno. Es de una inteligencia tan excelsa, que ha conseguido en pocos días enemistarse con Argelia, de donde nos viene una parte importante de nuestro gas, después de haber traído a escondidas y con pasaporte falso, al hospital de Logroño, al mandatario del Frente Polisario, enfadando gravemente a Marruecos. Pero ahí no quedó la jugada, ya que meses después el servicio de espionaje marroquí accedió mediante el programa israelí Pegasus, a su teléfono móvil, descubriendo unos turbios negocios de su esposa en Marruecos, con los que chantajeó al presidente. Para evitar la publicación de dicho escándalo, entregó a Marruecos el Sáhara, lo que lógicamente le granjeó la enemistad con Argelia, que ahora nos ha incrementado el precio del gas y no sabemos si continuará suministrándolo. Hay que reconocer que nuestro presidente es un genio de la política, para arruinar a su país, quiero decir. Con amigos así, ¿para qué necesitamos enemigos?

 

Los sesudos dirigentes europeos en Bruselas se encuentran desde hace varias semanas inmersos en una loca carrera por captar de otros países el gas tan necesario no sólo para la supervivencia invernal, sino para el funcionamiento de muchas empresas, sin el cual, las consecuencias económicas serían desastrosas y no sólo en Alemania. Los verdes, al ver el desastre causado por sus políticas, callan como muertos y se esconden debajo de las piedras hasta que pase el temporal. Esta es la grave consecuencia de seguir postulados muy de moda, sin hacer los oportunos estudios que aseguren su viabilidad. Europa se ha dejado llevar por bonitos slogans verdes que ahora la ponen frente a un panorama negro. ¡Cómo estará el asunto para haber tenido que declarar que la energía nuclear y el gas son también energías verdes, cuando hasta hace un cuarto de hora eran tachadas de demoníacas. Verlo para creerlo!.

 

Mención aparte merece el análisis de los devastadores incendios que están asolando gran parte de España. Hace 80 años no se contaba ni con el 5% de los medios apaga-incendios con los que se cuenta actualmente y los incendios eran muy escasos. ¿Por qué? Quizás las políticas ecologistas tengan también algo que ver en la respuesta.

 

GxA

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